Vanessa: “Detrás de esta colita hay más”

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La escultural modelo es un bombón que usa lencería Bombón Rojo. En esta charla confiesa que se ve nutricionista antes que modelo.

Soy una chica inocente”, me dice Vanessa Tello, bellísima modelo que ha hecho que la mayoría de peruanos creamos que un trasero lo es todo.

¿Lo eras o lo eres?
Todavía tengo algunas cosas por descubrir. Por el trabajo y por el tiempo y los errores, una va perdiendo la inocencia, pero la esencia de la inocencia quiero que se quede conmigo para siempre. Me gusta la dulzura de la inocencia. Pero que una sea inocente no significa que una sea tonta.

¿No buscas todos los placeres?
No me llaman la atención. He ido conociendo y probando algunas cosas, pero prefiero quedarme así, conociendo poquito a poco.

¿Cómo eras en el colegio?
Normal, ni tímida ni extrovertida: supertranquila. Muy pocas veces hice travesuras y, si las hacía, eran caletazas, como para que nunca me ampayasen. Terminé el colegio en el primer o segundo puesto, te puedo enseñar mi libreta: está llena de 18, de 19.

¿En qué curso eras buena?
Me gustaba todo lo que tenía que ver con la ciencia: Biología, Física, Química. Me gustaba hacer experimentos, porque eso era lo divertido del cole. Por eso estudio Nutrición. Nunca tuve dos opciones.

¿Y tu carrera de modelo también te encanta?
Llevo en este mundo cuatro años. Mi hermana hizo algunas cosas y yo seguí sus pasos. Me gustaba porque lo veía como una cosa coqueta. Hice algunas fotos, algunos comerciales; a los 13 años salí en Somos. Luego, por el cole y la falta de tiempo, lo dejé. Pero saliendo del cole me dije: “Quiero trabajar, quiero trabajar”, e hice un cásting, justo el de Claro, el de la sombrilla.

Gran comercial… aunque no se te veía el rostro.
Yo no sabía cuál era mi papel. Llegué a la locación sin saber qué tenía que hacer. No sabía que la toma de mi participación era esa (donde se la ve caminando de espaldas, luciendo su colita). No pensé que se iba a convertir en un éxito. Que no se me viese la cara hizo que la gente le prestase más atención, además, muchos imaginaron que yo no era guapa. Sin duda, fue una gran toma. ¿Y un gran cuerpo? Gracias.

¿Te sientes guapa?
Sí, me veo y me siento bien, estoy contenta con lo que tengo. No cambiaría nada de mi cuerpo… quizás mis orejas (me las muestra). No tengo cirugías pero no desaprovecharía el avance de la ciencia. En el futuro, cuando esté pasada de años y me toque hacerme una, me la haré.

Sabes que tienes un cuerpazo…
Siempre he sido supercoqueta. A las reuniones familiares me gustaba ir con mis tacos, mi jean apretado: me encantaba estar superperica. La mayoría de niñas juega a ser modelo, pero del sueño a la realidad hay una gran distancia.

¿Qué decían tus papás de esto?
De chica lo veían como un juego. Cuando la cosa se puso más sería no hubo tanto problema porque mi hermana ya había abierto la cancha (ríe), los había relajado un poco, ella fue la que pagó pato. Además, en el colegio salí en todas las actuaciones… creo que he hecho de todas las princesas de Disney.

¿Te ves actuando?
Podría ser un reto, pero hoy tengo tantos retos que no sé por dónde empezar, entonces, prefiero dejarlo para después.

Muchos dicen que no eres una modelo.
A mí eso me tiene sin cuidado. Imagínate si estuviera haciéndoles caso a todos. A mí me interesa lo que yo y las personas de mi entorno pensamos, no los demás. Yo estoy enfocada en mi carrera y a lograr mis metas voy. Modelo de pasarela no soy, mi cuerpo no da para eso. Sí soy una modelo publicitaria, un personaje mediático. Yo no estoy para que me encasillen: yo sé qué soy y con eso me basta.

¿Te ves trabajando fuera?
Si se me presenta una oportunidad tendría que analizarla mucho, porque tengo tantos proyectos que yo me veo trabajando acá… y no solo en el modelaje sino en mi carrera como nutricionista. El modelaje es mi hobby, un trampolín para impulsar mi carrera de Nutrición, además, creo que van de la mano.

¿Cómo tomas que tu principal referente sea tu colita?
No me molesta para nada. Si me metí a concursos como el Miss Reef (el llamado ‘Miss Colita’), lo hice sabiendo lo que venía. Pero siempre he querido mostrar que detrás de esta colita hay mucho más: una persona entera, completa, a la que hay que descubrir, no solo por fuera sino por dentro.

Te has convertido en un objeto de deseo…
Sé que genero cosas subidas de tono, pero también sé que algunos me ven como un ícono, como alguien que inspira. Pero miren como me miren lo importante es que vean belleza y sensualidad. Yo soy sencilla, cariñosa y muy respetuosa de los demás, soy buena amiga a pesar de mis manías.

El Perú entero discute si tu colita es mejor que la de Tilsa…
Si me preguntas, yo voy a decir que la mía es mejor… y mi novio también (risas). Pero somos distintas en todo. ¿Tilsa es más acriollada? No sé cómo es porque no somos amigas, solo compañeras de trabajo.

Por: Gonzalo Pajares

Fuente: Perú21

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