Ellos dicen que son novios

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Se juraron amor eterno y cada vez que se ven no quieren separarse. Si no es ella la que lo invita a su casa, es él el que le escribe un mensaje de amor… Lucía tiene 5, pero Manuel es mayor, cumplió los 6. Ambos aseguran que son novios y algún día se casarán. ¿Es posible enamorarse a esa edad? ¿Hay que dejar que los niños jueguen a ser novios?

Son muchos los padres que alientan esta actitud, en especial con los varones. Pero no todos los adultos lo comparten. En esta nota, la psicoanalista de niños María Teresa Vercesi nos brinda algunos consejos para saber cómo manejarnos.

“Cuando los adultos alientan a un chico para que diga si tiene novia, en realidad está proyectando su propio deseo sin pensar qué entiende el pequeño sobre el tema”, asegura la especialista.

“Lo más probable es que se sientan incómodos y con vergüenza porque, si bien perciben que algo les sucede, no saben expresarlo o ponerlo en palabras”.

“Es cierto que puede haber alguna atracción por un amiguito o amiguita en especial, pero lo más probable es que sea sólo una cuestión de piel, de afinidad”.

“También es verdad que desde muy temprana edad, los chicos demuestran una intensión de seducir. Aunque no es desde el lado sexual, sino que desean agradar a los demás, conquistar en el sentido más espontáneo”.

¿Debemos prohibirles cuando son ellos los que dicen que están de novios? “No. Hay que dejarlos porque son acercamientos desde un lado inocente, no hay genitalidad. Puede ser que quieran darse un beso o explorarse, pero el placer lo sienten a través la ingenuidad”.

Amor a puertas cerradas: en las ocasiones en que se invitan a las casas a jugar, sucede que muchas veces los chicos quieren encerrarse en una habitación. “No hace falta prohibirlo porque es lo mismo que cuando arman una casita en el medio del living y se esconden. A ellos les gusta sentirse independientes, que están solitos”.

Sin embargo, la psicoanalista agrega que es importante que los adultos estén atentos, ya sea entrando de vez en cuando o interrumpiendo de alguna manera, para observar qué es lo que están haciendo.

Antes que nada por una cuestión de seguridad ya que podrían estar jugando con algo peligroso.

Pero en el caso de descubrir que están en una situación de exploración, lo ideal es intervenir con la mayor naturalidad posible y decirles que hay cosas que van a aprender cuando sean grandes. Además de indicarles que deben dejar la puerta abierta. De todas maneras, es importante que no nos sobresaltemos.

Ni tanto ni tan poco: no hay que reprimirlos pero tampoco es bueno estimularlos antes de tiempo. Los niños actúan de manera espontánea, sólo debemos estar atentos para saber guiarlos en su crianza.

Por: Paula Halperín

Fuente: Minuto para mamá

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