Siete claves para que ellos hagan lo que queremos

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Luego de años de matrimonio, las mujeres vamos dejando escapar algunas virtudes que teníamos cuando conocimos el amor. Eso nos juega en contra dentro de la pareja y no es que no podamos recuperarlas (me doy cuenta que las separadas vuelven a dominar el arte), simplemente estamos cómodas, seguras en ese lugar de esposa que nadie nos va a quitar (¿nadie?) y nos relajamos demasiado.

Así, no nos damos cuenta de todas las ventajas que perdemos a la hora de llevarnos bien con nuestro marido. ¿Recuerdan cuando nos conocieron? Si les pedíamos la luna nos la alcanzaban. ¿Se pusieron a pensar por qué ahora cada vez que les reclamamos algo se hacen los sordos o tiene que haber discusión de por medio?

Pensando y repensando algunas actitudes creo haber descubierto la manera de lograr que hagan lo que queremos. Por supuesto que siempre que no sea descabellado, que seamos sutiles y no se den cuenta…

Acá algunas de las claves:

- Clave 1: “Amorcito hoy necesito que retires a los niños de la escuela”. Este tip es el primero que debemos tener en cuenta. Qué diferente suena a: “Tienes que retirarlos tu de la escuela porque me tengo que ir”. Observen detalladamente cómo el mismo concepto puede tomarse de tan distinta manera. Es fundamental pedir con mucha sensualidad y dulzura si queremos conseguir eso que tanto precisamos, desde un par de zapatos subido de precio hasta que nos dejen irnos de viaje con amigas por una semana y se queden al cuidado de los niños. Háganme caso y verán que funciona, el “amorcito” antecediendo la frase es infalible.

- Clave 2: Ellos también piden. Ese color de uñas que les gusta o la ropa interior que nos regalaron el año pasado. Es bueno estar atentas a sus deseos porque seguramente los mantendremos enamorados por más tiempo. Y cuanto más perdure ese hechizo de amor, más fácil será que hagan lo que les pedimos.

- Clave 3: No al bombardeo de problemas de ama de casa cuando llegan del trabajo. Si, se los contaremos de todas maneras. Pero no justo en ese momento en que ellos lo único que quieren es aflojarse el nudo de la corbata, quitarse los zapatos y hundirse en el sofá con el control remoto en una mano y una lata de cerveza en la otra. Si no fuera por nuestra insoportable interrupción, serían felices en ese momento. Así comienzan los malos modos.

- Clave 4: mostrarnos interesadas en lo que dicen. Si le fue mal al equipo de fútbol, qué le dijo el mecánico acerca del carro roto, por qué el compañero de trabajo riñó con el jefe… seguramente tenemos muchas cosas urgentes y más interesantes que atender. Pero para ellos es necesario ser escuchados porque de esa manera se dan cuenta de lo importantes que son para nosotras. Por otra parte, somos a las primeras que nos encanta que nos escuchen, entonces debemos predicar con el ejemplo.

- Clave 5: Ser compañeras. Si tienen ganas de salir de viaje o desean que los acompañemos a una cena de trabajo. ¿Por qué no? Primero son programas que ayudan a cortar con la rutina hogareña. Segundo, a medida que los vamos dejando solos, luego comienzan a acostumbrarse. Más allá de que los hombres necesitan tener un espacio propio que es muy importante respetar, cuando desean que los acompañemos es una buena oportunidad para estar más tiempo juntos.

- Clave 6: no mostrarnos autosuficientes. Muchas mujeres creen que la manera de enamorar a un hombre es demostrándole que son absolutamente independientes. Pero todo lo contrario, a ellos también les gusta mucho sentir que los necesitamos. Por otro lado, ocupar los espacios que les corresponden no es bueno para ninguno. Si debemos levantar un mueble pesado, dejemos que nos ayuden porque si nos arreglamos solas, otra vez, se van a acostumbrar.

- Clave 7: Pedir a través del diálogo y no con la mente. Basta de pensar que ellos van a adivinar lo que deseamos. Nunca lo lograremos. Por eso, es mucho más sencillo solicitarlo y ser bien claras. Seguro, esta simple técnica va a traer muchos menos conflictos a la relación.

Después de todo, la clave más importante es lograr que la comunicación nunca se pierda. No se trata de ser sumisas ni de alimentarles el machismo. Simplemente, son estrategias que quizás sirvan para que todos seamos un poquito más felices.

Por: Paula Halperín

Fuente: Minuto para mamá

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