Celosa del pasado

Experiencias
Tipografía

Íbamos caminando por la calle de la mano cuando él se detuvo a saludar a una mujer. De inmediato hice una reconstrucción de lo que me había contado sobre su ex. El retrato mental coincidía con la persona que acabábamos de encontrar. La chica me saludó amablemente, ellos intercambiaron algunas frases de cortesía que se usan para llenar las conversaciones incómodas, luego nos despedimos. Lo que me ocurrió después fue una suerte de ataque de celos, no de ella, sino de lo que él vivió antes de conocerme. Me sentí inquieta al pensar que fue feliz en otros brazos. Sin saber por qué, saboteé la tarde con un capricho fuera de lugar. Cuando estuve más tranquila vinieron las preguntas, y luego una tristeza inexplicable.

¿Cómo es posible que uno sienta celos del pasado de su pareja? Buscando una respuesta me encontré con un artículo de la revista psychologies.com en el que varios expertos dan su punto de vista. Uno de ellos, el psicoterapeuta Jacques-Antoine Malarewicz, quien explica que cuando hay un interés excesivo por el pasado del otro, o bien, cuando anécdotas simples provocan tristeza, el asunto ya no tiene que ver con el amor sino con una cuestión de autoestima.

Sophie Cadalen, psicoanalista, dice que la curiosidad insaciable por el pasado de la pareja es un intento de autoafirmación: "Queremos conocer su pasado para comparar y sabe qué lugar ocupamos en la vida de nuestra pareja. Aun cuando provoque dolor, invocamos al pasado una y otra vez pensando: 'si sé cómo vivió en el pasado, a quién ha amado, entonces podré saber a quién amará mañana'." Si no es eso, entonces se ha creído en la fantasía de los amantes que, en cada nueva relación, sueñan con revivir el amor como si fuese la primera vez. Siendo sensatos, nunca se escribe la misma historia, con cada persona hay una alquimia distinta.

Cuando el pasado del otro interfiere en la relación presente es posible rastrear la huella de un resentimiento que viene desde la infancia. "Cada persona tiene un cúmulo de buenos momentos en la vida, pero hay quien piensa que si éstos fueron demasiado buenos, ya nada podrá igualarlos en el futuro. Sin embargo ocurre exactamente lo contrario: el deseo llama al deseo", afirma Cadalen.

Si los celos hacen que surja el niño o la niña que llevamos dentro, es porque esa personita pide atención. Hay un reclamo, una duda que viene de la infancia: ¿qué lugar ocupo, a quién prefieren mamá y papá? Es probable que esa persona haya vivido una serie de situaciones que lo hicieron sentir poco amado. Esto provoca que sistemáticamente tenga miedo de no ser amado, se está persuadido de que el otro preferirá su vida anterior por encima del presente. Con este problema de autoestima ninguna pareja será suficientemente afirmativa, sólo trabajándolo uno mismo se podrá aliviar la inquietud.

Existen casos extremos en los que incluso se pide a la pareja que corte la comunicación con su familia o con los hijos que tuvo en su relación anterior. Esto refleja una imposibilidad para asumir que el otro pudo ser feliz con otras personas, pero eso supone aceptar que el amor no es posesión, no se puede manipular a una persona y menos a su relación con el pasado. El deseo de posesión pone de relieve una gran inseguridad afectiva, la madruez de la pareja, en cambio, se funda en respetar el pasado que no comparten.

Como en todos los juegos del amor, los celos también suelen ser cuestión de dos. Por ejemplo, hay quien insiste en hablar de su pasado glorioso una y otra vez, de manera que la pareja presente queda desplazada a un segundo plano —más bien descolorido. Malarewicz explica que cuando disminuye la pasión en la pareja, hay quien prefiere mirar por el retrovisor y suspirar por el pasado. Este comportamiento es una suerte de reproche indirecto hacia el otro, porque está cuestionando la calidad de la relación presente.

Quien coloca su pasado por encima de su presente está perdiendo algo; el pasado siempre es idealizable, manipulable, mientras que el presente tiene sus dificultades cotidianas. Idealizar el pasado puede detonar celos incluso en alguien cuya naturaleza no es celosa, simplemente porque se trata de un mecanismo de defensa. Por ello, habría que conversar sobre dos asuntos puntuales: 1. la pareja no es un combate de experiencias 2. es desmotivante vivir a la sombra de alguien que dice haber vivido todo.

Negar lo que uno siente no sirve de mucho. Es más sano aceptar los celos, sin culpabilidad, y hacerse cargo de ellos. ¿Cómo? En primer lugar hay que preguntarse si es que ya hemos pasado por una emoción parecida antes. La mayoría de las veces, los celos nos hablan de un capítulo de nuestra propia historia que quedó sin resolver. Revisar esas emociones y comprender de donde vienen (rivalidad entre hermanos, por ejemplo) nos da alivio y ayuya a evitar que los celos se enquisten en la relación.

Por otra parte, hay que estar alerta: en esta época se nos ha hecho pensar que tanto el problema como la solución residen solamente en nosotros, como si el ambiente o el contexto no existieran. Pero ya vimos que los celos también pueden ser detonados por la pareja, simplemente porque su ego necesita un poco de alimento. Si después de explicarle a la pareja que ciertos comportamientos nos causan daño, continúa con la misma actitud, entonces hay que tener cuidado porque puede tratarse de un comportamiento perverso.

¿Has sentido celos del pasado de tu pareja? ¿Cómo lo has solucionado?

Por Luza Alvarado

Fuente: Pasionaria

Usuarios Online

Hay 132 invitados y ningún miembro en línea