Cuando los complejos bloquean el placer

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Casi todos los complejos que bloquean el placer femenino pueden sintetizarse en dos conceptos: "Baja autoestima" y "Desinformación sexual". La vergüenza por algún complejo físico (real o imaginario) puede interponerse bloqueando situaciones de cortejo, encuentros sexuales, la práctica de deportes (porque dificulta el hecho de desvestirse en un vestuario común) o la posibilidad de tener amigos/as por temor a que la relación progrese hacia la actividad sexual. De no consultar pueden llegar a sufrir trastornos sexuales toda su vida.

Tenerse estima, quererse, es una acción que todos los humanos podemos y debiéramos desarrollar. Es un proceso que se inicia con el nacimiento, incluye lo que dicen los demás acerca de nosotras mismas, las identificaciones que se producen con las figuras significativas de ambos géneros, las experiencias que vamos viviendo, los datos que registramos acerca de la valoración que se les asigna a las mujeres en general y la síntesis personal que cada una hace de estos datos.

También, la sociedad y los medios transmiten mensajes que muchas veces no tienen relación con la realidad. Uno de ellos, es el que relaciona una buena sexualidad femenina con un cuerpo delgado. Es asi como muchas mujeres, al no cumplir con los cánones de belleza que esta sociedad les impone, sufren y muchas veces, acomplejadas por alguna parte de su cuerpo, se privan de hacer salidas, de usar cierta ropa o darse algunos gustos, llegando en algunos casos a desarrollar verdaderas fobias sociales y/o sexuales. 

Otros complejos que sienten como “defectos físicos” se relacionan con el tamaño de sus pechos, el tamaño, color y estructura de sus pezones, la forma y color de sus genitales externos (labios mayores y menores). Esto las acompleja de tal modo que muchas veces evitan ser vistas completamente desnudas por sus maridos o prefieren hacer el amor con la luz apagada.  Existen también situaciones vitales que a algunas mujeres les generan complejos: creer que después del parto no va a volver a sentir placer sexual o pensar que en el embarazo no es objeto de deseo de su marido. 

La desinformación sexual prevalece ya que desconocen las variaciones de los pechos como así también que, los genitales externos de las mujeres varían mucho en tamaño, forma y color en cada mujer y que también se suceden cambios durante la etapa de excitación.  

¿Cómo lidiar con los complejos?
La clave para aprender a convivir con las partes que nos disgustan es jerarquizar la palabra gustar. La perfección es imposible. Entonces, olvidémosla. Es importante convertir y destacar lo bueno que tenemos y dejar a un lado lo que entorpece nuestro camino. Reconciliarnos con nuestras partes imperfectas implica todo un trabajo de aceptación, para lo cual nos puede ayudar la terapia psicológica utilizando técnicas corporales, por ejemplo, bioenergéticas.

Por Diana Resnicoff

Fuente: Hablemos de sexo