El sexo en parejas de larga duración

Tabú
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Los años de pareja en común suponen intimidad, complicidad y confianza: condimentos esenciales para disfrutar de un espacio tan íntimo y particular como es el encuentro amoroso. Tiene que ver con el placer de reencontrarse con el perfume del otro, con la misma piel y los movimientos recorridos alguna vez.

El ser humano cambia constantemente, no le gusta siempre lo mismo. Cuando hay confianza, también existe la posibilidad de hablar del displacer; a muchas parejas de larga duración les resulta difícil poner en palabras la necesidad de un cambio, por temor a herir al otro. Y por este miedo, la relación se estanca, se deteriora.

¿De qué manera los atraviesa el tiempo a estos hombres y mujeres que se vienen acompañando a través de tantos años? Al comienzo todo es pasión y enamoramiento. Después, con la convivencia, la pasión se convierte en apego: tiene que ver con aceptar al otro tal cual es. Luego suelen venir los hijos y los nietos. Cuando firmas un contrato de alquiler, a los dos años las cláusulas se renuevan. ¿Por qué el contrato de pareja no se renueva? Hay etapas vitales que no se pueden saltear y producen crisis, sobre esto hay que poder conversar.

Cuando se oculta o se niega la crisis aparece el sufrimiento que se refleja, también, en la sexualidad. Por ello hay que estar alerta a ciertas señales de alerta:

-La pareja cena rápido para irse a dormir.

-Uno o ambos se quedan largas horas delante de la pantalla porque es más divertido que estar con el otro.

-Uno o ambos se tapa de trabajo.

A no preocuparse: las crisis suponen cambios. Si en algún momento hubo amor, es posible reavivarlo. Lo fundamental es hacer cosas, ya que el deseo sexual no se mantiene porque sí. Importa recordar aquello que nos incentivó en algún momento y preguntarse por qué dejamos de hacerlo. ¿Por qué dejamos de bañarnos juntos? ¿Por qué abandonamos los masajes? ¿Cuándo dejamos de mirarnos y de decirnos piropos?

Algunas sugerencias

-Plantearse un fin de semana a solas.

-Recrear situaciones que incentiven un encuentro placentero: ir al cine, al teatro, a un hotel. Es tan importante lo espontáneo como lo planificado.

-Sorprender al otro. Si tienen relaciones sexuales por la noche, proponer un encuentro a la hora de la siesta, o por la mañana.

-Alterar rutinas, las que sean.

-Aprovechar la confianza y el cuidado que se generan en las parejas de muchos años: permitirse y permitirle al otro expresar y concretar alguna fantasía.

-Besarse, ¡pero de verdad! En la mañana, despídanse con un beso, no solo con un “piquito”.

Por: Diana Resnicoff

Fuente: Hablemos de sexo