Ser vulnerable

Tabú
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Otra vez te sientes presionada por una persona cercana de tu entorno (tu jefe, tu marido, algún familiar o amiga). Tratas de que ese roce tan frecuente que se produce entre ustedes no llegue a generar nuevamente situaciones que te producen un gran fastidio, pero es inútil. Se repite el mismo patrón, te embargan de nuevo las mismas sensaciones... ¿Cómo salir de este callejón que parece sin salida? Al leer este artículo te darás cuenta de que es más fácil de lo que imaginas...

No sabes qué hacer. La situación se te ha ido de las manos. Sientes una presión enorme y tienes que seguir relacionándote con la persona que te causa todos estos malestares, ya sea porque trabajan juntos o porque vive en tu misma casa o lleva tu misma sangre.  Se te hace difícil, porque por momentos todo está bien y de repente  ¡Pum! Vuelta a la situación de desasosiego.

Te sientes sin fuerzas cada vez que esto sucede, ¿verdad?  Es lógico, estas situaciones absorben gran parte de tu energía, ya sea que las enfrentes directamente, o que calles y guardes el dolor para ti sola. Y todos contamos con una cantidad limitada de energía al día; si la ves minada, hará un impacto negativo no sólo sobre tu salud psicofísica, sino también sobre las demás actividades que quieres realizar.

Has tratado de revertir la situación sin resultados positivos, ahora vamos a ver cómo, explorando nuevas posibilidades, le damos un giro tan profundo al tema que toma un rumbo completamente nuevo... el que tú quieras. Si queremos obtener otro resultado, sólo debemos hacer otra cosa, es así de sencillo. Y para eso, nada mejor que este ejercicio que solo te llevará unos minutos:

¿Estás lista? Esto solo funcionará si has tomado la decisión de dejar atrás estas situaciones tan molestas.

Vamos a experimentar nuevas posibilidades para ampliar nuestra capacidad de encontrar soluciones - ¡qué bien suena eso! Piensa que tu problema le está sucediendo a otra persona, por ejemplo, una amiga tuya. ¿Qué le sugerirías? Busca tres o cuatro soluciones diferentes a ese conflicto. Por ejemplo, si tu jefe se enoja contigo cuando está de mal humor, piensa en distintas reacciones que podrías tener al enfrentarte con esta situación - como si le pasara a tu amiga. Tienen que ser varias, desde las más descabelladas hasta las más graciosas, pero no puedes incluir en tu lista ninguna de las que ya hayas probado, ¿sí?

En este caso, tal vez podrías ofrecerle un café o un té a tu jefe cuando está de mal humor, o inventar una serie de respuestas metódicas como: sí, claro; tienes razón; así es; si tú opinas de esa forma, y repetirlas siempre en el mismo orden.

Trata de aplicar este método (pensar que algo que te molesta o desagradas) le sucede a otra persona, y verás el abanico de opciones que se abre delante de ti.

¿En qué asunto en especial lo aplicarás?

Por: Merlina Melier

Fuente: Soy feliz