Siete Mezclas es la nueva aventura que ha emprendido Flavio Mundaca y que ya revoluciona la forma de vender emoliente.
"Yo no vendo un producto, vendo una sensación", me asegura Flavio Mundaca mientras explica por qué decidió incursionar en la venta del emoliente, tradicional bebida peruana. No tiene una carretilla en una esquina. Ha abierto un moderno local en la Estación Central del Metropolitano.
Emprendedor versátil.
Flavio es natural de Chincha Alta. Vino a Lima para estudiar Administración de Empresas y en el año 1985 decidió empezar un negocio de confecciones con su hermano.
Eran tiempos difíciles, recuerda. El terrorismo y la hiperinflación los llevó a Puno, desde donde le vendían a Bolivia. Luego de algunos años, creó una empresa de informática. "Me iba bien", afirma; pero su inquieto espíritu emprendedor lo trajo de vuelta a Lima.
Recibió una oferta para ir a Japón, donde permaneció por 15 años. Tuvo una discoteca con unos socios, también se dedicó a la joyería. "A quien le gusta los negocios siempre busca nuevas oportunidades. Siempre me ha gustado innovar", anota.
En 2004 vuelve a Perú. Se dedicó a la exportación de papa procesada. Colaboró con el Centro Internacional de la Papa. Buscaba darle un valor agregado a este tubérculo, para que se genere una cadena productiva. Trabas burocráticas lo alejaron de este emprendimiento.
Fue así que viró hacia el emoliente: "Es un concepto que siempre hemos querido desarrollar pues no se ofrece aún con los servicios que uno desearía y que se pueden encontrar en restaurantes o cafeterías", afirma.
Por: Alicce Cabanillas
Fuente: Perú21





