Lo que funcionó una vez, no tiene por qué funcionar siempre. A la hora de la conquista, las personas reaccionan diferentes ante los mismos estímulos. Es común, entonces, sentirse un novato aunque se tenga experiencia de sobra. ¿Cómo hacer para que nuestro “objeto de deseo” no se asuste al vernos desplegar todas nuestras armas de seducción? ¿Qué actitudes pueden facilitarnos “la pesca”?
En el libro “Los hombres son como los peces”, Steve Nakamoto compara el arte de pescar con el trabajo que supone encontrar pareja. Así el equipo que carga un buen pescador y cada uno de los momentos que atraviesa hasta dar con su presa, son considerados por él como una guía para aprender a ganarse al ser amado. Estas son algunas de sus enseñanzas:
- La caña de pescar puede ser asociada con la autoestima. Hay que empezar por sostener la caña con confianza si es que se quiere salir airoso de la experiencia.
- La calidad de la tanza, del hilo, determina el éxito de la captura. Cuando el hilo está “blando”, cuando la conversación es liviana, es fácil que se pierda la presa. Cuando está “tenso” tampoco es una buena señal. Por lo tanto, hay que aprender a tensar la cuerda con astucia como para que nadie se escape.
- El anzuelo representa el alma de la seducción, lo que nos engancha emocionalmente de una persona. Es importante que la carnada que de allí cuelgue sea lo suficientemente tentadora como para que el pez pique.
- El momento de revolear la línea es, sin embargo, la clave del éxito. De cómo nos aproximamos dependerá que los peces se asusten o terminen en nuestras manos. Dice Nakamoto que la persona que seduce debe hacer creer que su acercamiento es pura casualidad y que no se busca otra cosa que la amistad. Esa ambigüedad, asegura, creará curiosidad, el otro querrá saber hasta dónde llega el interés real de quien le ha lanzado el anzuelo.
A modo personal, y con varios muelles en mi haber, me animo a sumar otro factor a los ya tenidos en cuenta: la espera. Si bien creo en la suerte del principiante, y hay quienes se alzan con una presa increíble la primera vez que revolean la línea; lo más usual en el arte de pescar es tener que esperar mucho tiempo antes de dar con el pique que nos hará felices. Una vez más, sólo se trata de ser pacientes.
¿Cómo te aseguras el pique? ¿Qué cosas tienes en cuenta a la hora de la conquista?
Por: Adriana Balaguer
Fuente: Desesperadas - 11/03/2010





