La avenida Aviación y la vieja Gamarra

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La instalación del Mercado Mayorista en el año 1945 permitió que, paulatinamente, se asentaran a  su alrededor  diferentes empresas vinculadas al transporte y transformación de los alimentos para consumo humano inmediato, y en otros casos  para alargar la vida útil de los mismos. Para entonces la  Avenida Aviación  llegaba hasta Isabel La Católica, y ya existían los jirones Gamarra, Antonio Bazo y Huanuco; el Parque Cánepa recién se urbanizaba. Empezaron a operar numerosas líneas de transporte de carga y pasajeros, cuyos paraderos estaban en Gamarra, 28 de Julio y Aviación.

En Gamarra y sus alrededores se instalaron también algunas fábricas de embutidos, como FALONSA, y camales de beneficio de diferentes carnes.

El doblamiento comercial del Jirón Gamarra es pues inmediatamente posterior a la creación del Mercado Mayorista, pero por ese entonces no era la actividad textil la que predominaba.

Entre 1950 a 1970 en el Jirón Gamarra estuvieron ubicados diversos paraderos de ómnibus interprovinciales (Mariscal Cáceres, Gutarra, Centro Andino, Hidalgo y Sudamericano), aquello determino la creación de numerosos hoteles, sin antecedentes en otro distrito. Eran nada menos que 46 los hoteles que por entonces existían en la Victoria, número que hasta la década de los setenta  solo era superado por el existente en el Centro de Lima.

La existencia del Mercado Mayorista fue un factor importante en el surgimiento del comercio textil en la zona. En tanto los proveedores del Mercado Mayorista  debían regresar sin carga los camiones que portaban sus productos, empezaron a buscar mercancías paras ser transportadas en el viaje de regreso. El Mercado Mayorista se convirtió así en un “importador” de alimentos, y en un “exportador” de productos manufacturados a las regiones. Los primeros que incursionaron en este intercambio fueron algunos árabes y judíos experimentados y luego, en forma creciente, provincianos como Pedro Guisado y Vicente Díaz Arce que, empezando en algunos casos de vendedores ambulantes, terminaron convertidos en pioneros del nuevo Gamarra.

En 1950 existían ya algunos establecimientos dedicados a la venta de telas en los alrededores del Jirón Gamarra, la mayor parte de ellos pertenecientes a familias de origen árabe. Uno de los primeros mayoristas de telas de la zona fue Emilio Farah Sedan. Los Mufarech, dueños de Medias Kayser, instalaron su primera empresa en la calle Bélgica, a una cuadra  de la Avenida Aviación. Eduardo Salem, árabe que estaba radicado en el Cuzco, instalo su fábrica  de medias también en la zona. Raúl Abusabal, posteriormente socio de Vicente Díaz Arce, hizo lo mismo. En el Jirón Antonio Bazo, David Zilberman, empresario judío, fundó la empresa ZILTEX, fábrica que empezó a trabajar en tapasoles, cortinas y confecciones con fibras sintéticas.

Un proceso generalizado en esa época fue que los sectores más eficientes del comercio, que habían acumulado a través de este, invirtieran en la línea de fabricar medias, tejido de punto y confecciones en general.

Un ejemplo destacado es el de la empresa La Parcela, fundada por Alfredo Ferrand en La Victoria en 1941. Esta empresa tenia una planta en la cuadra 9 de la Avenida Iquitos y otra en la cuadra 16 del Jirón Antonio Bazo, donde se empezaron a fabricar productos de algodón y sintéticos; camisas, sábanas, cortinas, muebles.

Así pues, durante la década de los años cincuenta las confecciones comenzaron a consolidarse como sector manufacturero. El gobierno de Odría (1948-56) contribuyó en forma significativa a la ampliación del mercado de confecciones y calzado, al decretar la obligatoriedad del uso del uniforme único tipo “comando” para las Grandes Unidades Escolares y colegios secundarios nacionales.

En 1955 ante el avance del comercio ambulatorio, la Municipalidad de La Victoria entregó a los ambulantes, para que se establecieran en ella, la berma central de la Avenida Aviación. Estos ambulantes se dedicaban a diferentes rubros, siendo los más importantes el calzado, el vestido y los útiles de escritorio. El desarrollo de este tipo de comercio motivó que en el transcurso de diez años ya tuviera la zona tiendas por departamentos como Monterrey, Tía, y luego Lau Chun (luego todas estas tiendas se mudaron a otras zonas). Los locales de las dos primeras se han convertido en galerías de comerciantes y confeccionistas.

Sin embargo, La Parada también era un espacio para los miles de migrantes  que no vivían en La Victoria, pero que por provenir del campo necesitaban ropa; desde el punto de vista de las confecciones, pasar de poblador rural a poblador urbano conlleva a un cambio en la forma de vestir.

Un elemento adicional a considerar es que los provincianos iban a La Parada porque preferían ser atendidos por los suyos. También los no migrantes de pocos recursos iban a comprar su ropa y sus zapatos ahí: ello constituía también parte de un paseo.

Ese comercio, en un principio ambulatorio, dio pie para crear talleres de confecciones que abastecían a los comerciantes, auque sin convertirse aun en predominantes. Esta oferta tuvo su mercado natural original en el contorno de La Parada, pero también enviaba mercadería a provincias.

No obstante, en menos de diez años, entre los primeros años de la década de los sesenta y principios de los setenta, La Parada se convirtió en un mercado mayorista de telas y confecciones. Vemos así surgir un impresionante número de comerciantes asentados, cuya consolidación llevaría a la “fundación” de Gamarra, lugar donde serian construidas enormes galerías de tiendas.

Elaboración: GamarraSite.com